Un informe de JP Morgan reveló que los impagos saltaron al 8,7%. El uso del crédito pasó de ser una oportunidad a un recurso para cubrir el gasto diario.
Los préstamos personales de Mercado Pago dejaron de ser una herramienta para compras planificadas y pasaron a ser un auxilio de emergencia para el bolsillo cotidiano. La tendencia marca que muchos usuarios utilizan el crédito como "un recurso para cubrir baches de liquidez diaria", lo que terminó por estresar la capacidad de pago de los sectores más vulnerables. Esta mutación en el hábito financiero explica gran parte del fenómeno que hoy reflejan las estadísticas del sector fintech en todo el país.
El último relevamiento del banco estadounidense JP Morgan indica que la situación de los deudores en el país sufrió un deterioro acelerado durante el último ejercicio anual. El informe destaca que "la morosidad de la cartera a más de 90 días en Argentina pasó del 1,8% en diciembre de 2024 al 8,7% al cierre de 2025", un salto que se mueve en sintonía con el resto del sistema bancario tradicional. Esta cifra representa que casi nueve de cada cien pesos prestados por la plataforma entran en la zona de riesgo de cobro.
El alcance de estas líneas de financiamiento es masivo y abarca a una porción sustancial de la sociedad económicamente activa de todas las provincias. Actualmente, 6,3 millones de argentinos mantienen deudas vigentes con la plataforma, lo que equivale a un 14% de la población total del país. El nivel de exposición es tal que el promedio de créditos por cliente subió a 3,3, superando los tres que se registraban apenas doce meses atrás.
A pesar del contexto de mayor incumplimiento en el sector minorista, la pata corporativa de la aplicación mostró un crecimiento en volumen durante el último ciclo. El sector de las pequeñas y medianas empresas duplicó su participación en el financiamiento, pasando de 104.000 a 205.000 pymes con asistencia crediticia. Este segmento corporativo empuja el volumen total de dinero colocado en la calle, aunque la mora general sigue traccionada principalmente por el consumo familiar.
En términos de volumen de capital, Argentina representa el 12% del negocio crediticio total de la firma regional con una cartera de 1.100 millones de dólares. Esta suma se posiciona todavía lejos de los mercados más grandes como México, que opera 3.600 millones, o Brasil, que lidera con 7.900 millones de dólares. Sin embargo, el comportamiento del usuario local es el que más se desvió de las proyecciones iniciales de riesgo crediticio durante este año.
Un factor determinante para entender este escenario fue el cambio en las condiciones del mercado financiero local ocurrido durante los meses finales del año pasado. A diferencia de lo que se observó en otros países de la región, el país tuvo "fuertes incrementos en las tasas de interés durante el cuarto trimestre de 2025". Este movimiento encareció de manera directa el costo de refinanciación para quienes no pudieron cancelar sus saldos a tiempo.
La dinámica de la cartera también se vio afectada por una decisión interna de la compañía tomada a mediados del año pasado que impactó en las métricas. En mayo de 2025 se produjo un "freno en el otorgamiento de nuevos créditos", lo que impidió que ingresaran nuevos deudores con perfiles de cumplimiento fresco al sistema. Al cerrarse el grifo de los denominados créditos sanos, el peso relativo de los impagos antiguos tomó un protagonismo mucho mayor sobre el total de la masa prestada.
Mientras que en Brasil la mora bajó del 15,9% al 11%, las familias argentinas experimentaron el camino inverso con una velocidad que preocupa a los analistas de Wall Street. Las estadísticas demuestran que los deudores locales cuadruplicaron su nivel de mora respecto al año anterior, evidenciando una fragilidad financiera estructural. La brecha entre ambos países se achicó, pero por el empeoramiento de las condiciones en el mercado doméstico nacional.
El encarecimiento del crédito se volvió una carga pesada para quienes ya arrastraban saldos de meses anteriores sin poder saldar el capital original. El costo de refinanciamiento se volvió prohibitivo para muchos hogares que ya no encuentran en la aplicación una solución de alivio rápido, sino una deuda recurrente. Los niveles de incumplimiento actuales dejan una estructura de deuda que presiona sobre el consumo minorista de cara a la primera mitad del próximo año.
Fuente: NA.

