La interna política en el Poder Ejecutivo Nacional sumó un nuevo capítulo de confrontación pública tras las duras críticas emitidas por la vicepresidenta Victoria Villarruel respecto a la gestión del área de Defensa.
La interna política en el Gobierno Nacional alcanzó niveles de máxima tensión. La vicepresidenta Victoria Villarruel lanzó durísimas críticas contra la gestión del presidente Javier Milei por la compra de un avión en mal estado para la Fuerza Aérea Argentina. A través de sus redes sociales, la titular del Senado afirmó de manera categórica que en otras épocas, por situaciones mucho menos graves, hubieran renunciado todos los funcionarios implicados.
Villarruel apuntó directamente contra las políticas del área de Defensa. Advirtió que los salarios del personal militar se encuentran actualmente en el subsuelo y denunció que la obra social de las Fuerzas Armadas está totalmente quebrada. Este nuevo posicionamiento consolida la ruptura política con el jefe de Estado, quien en reiteradas oportunidades llegó a calificar a su vicepresidenta como traidora y demagoga por sostener una agenda propia.
Desde el entorno de la Casa Rosada acusan a Villarruel de conspirar y de armar un proyecto político personal con miras a las elecciones presidenciales del año dos mil veintisiete. Por su parte, la vicepresidenta denunció de forma pública que existen sectores del propio oficialismo que buscan presionar para forzar su salida del Gobierno.
El conflicto también se trasladó al plano de los tribunales federales. Villarruel inició una querella por calumnias e injurias contra el exministro de Defensa y actual diputado Luis Petri, luego de que este la acusara de tener actitudes golpistas. Aunque la Justicia desestimó la denuncia penal inicial, la vicepresidenta insiste con una demanda privada, provocando una fuerte réplica de Petri, quien la acusó en las últimas horas de intentar imponerle una mordaza legal en los medios de comunicación.

