La crisis sigue vaciando restaurantes: 81% de los hogares redujo o abandonó las salidas a comer

La crisis sigue vaciando restaurantes: 81% de los hogares redujo o abandonó las salidas a comer

La caída del poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos empujan a las familias a recortar consumos fuera del hogar. Casi la mitad aseguró que no sale a comer ni siquiera una vez al mes y apenas el 1% dijo hacerlo con frecuencia.

Salir a comer se convirtió en un lujo para la mayoría de los hogares argentinos. En medio de la pérdida del poder adquisitivo y el aumento de tarifas y gastos fijos, ocho de cada diez familias redujeron o directamente abandonaron las salidas gastronómicas. Casi la mitad aseguró que ni siquiera va a restaurantes una vez al mes.

El dato surgió de un relevamiento privado y refleja el derrumbe del consumo fuera del hogar, uno de los sectores más golpeados por la caída del ingreso disponible. Apenas el 1% de los encuestados dijo salir a comer con frecuencia, mientras crece el porcentaje de quienes recortan gastos para llegar a fin de mes.

De este modo queda más que expuesta la crisis del bolsillo sobre uno de los consumos más asociados al esparcimiento familiar, y golpea de lleno a un sector gastronómico que permanece estancado y sin perspectivas alentadoras en el corto plazo, en paralelo con un deterioro sostenido del poder adquisitivo: casi 7 de cada 10 hogares aseguró que no le alcanza o apenas llega a fin de mes.

Mientras los salarios alcanzan para cada vez menos, crecen los gatos fijos y se reduce el ingreso disponible, es decir, cuánto queda de un salario luego de restar gastos inelásticos, como tarifas de servicios y transporte. Según publicó el Instituto Argentina Grande (IAG), los gastos fijos consumen 15 puntos más del salario que apenas dos años atrás, producto de un fuerte aumento de las tarifas de servicios públicos y del valor de los pasajes de transporte. 

Un relevamiento arrojó datos recientes sobre la situación de los hogares argentinos: el 67% aseguró que no le alcanza o que apenas llega a fin de mes. Los números corresponden a una encuesta realizada en el cuarto mes del año por las consultoras Ecolatina y ShoppApp, y dan cuenta de un empeoramiento de la situación respecto a enero (relevamiento previo).

Según detallaron, este deterioro se explicó sobre todo por el crecimiento de quienes declararon llegar más ajustados a fin de mes (+7,3 puntos). A su vez, las respuestas positivas en cuanto a la suficiencia del ingreso fueron las que más cayeron: “podemos ahorrar algo” retrocedió 4 puntos mientras que “nos alcanza” lo hizo en 5 puntos. “El ingreso disponible de los hogares continúa oscilando en un nivel relativamente bajo, y aún no muestra señales de mejora en el corto plazo”, destacaron los especialistas.

Asimismo, consideraron que la reanudación de los ajustes tarifarios este año provocará un aumento en los montos pagados por servicios públicos, quitando una porción más grande aún de los ingresos familiares. “La reducción en los subsidios impactará más en ingreso disponible de los sectores de menores recursos, implicando un efecto regresivo”, analizaron. Mientras, en contraste, continúa el deterioro sostenido del poder de compra salarial (salario real de los trabajadores registrados cayó -8,9% versus noviembre de 2023, INDEC). En perspectiva, el documento señaló que “el ingreso disponible no avanzará sustancialmente durante los próximos años y recuperará un espacio acotado”.

En complemento, se evidenció que esta situación perjudica también las posibilidades de ahorro. “De cara al futuro, la recomposición del ahorro es un factor clave para la economía de los hogares ya que la posibilidad de resignar consumo presente es una condición casi necesaria para el consumo de bienes durables”, consideraron.

En directa relación, con un ingreso real más ajustado, los hogares reorganizan sus prioridades para intentar subsistir, en detrimento -por ejemplo- de consumos fuera del hogar. Al respecto, el informe al que accedió este medio puso la lupa en la situación de la gastronomía. “Si bien logró estabilizarse, es en un nivel bastante inferior al máximo alcanzado a fines de 2023, aunque superior al período prepandemia”, indicaron. A su vez aseguraron que “volver a esos niveles luce muy difícil”.

Dicha realidad tiene correlato con lo que manifiestan las familias encuestadas: el 80,6% de los hogares aseguró que no salea comer o lo hace menos que antes. Sobre ello destacaron el fuerte crecimiento de las personas que declaran salir con menor frecuencia a comer afuera: pasó de 27,6% de los hogares en enero pasado a alcanzar 32% en abril. A su vez, el porcentaje de hogares que salen a comer dos veces por semana se redujo significativamente y pasó a ser solamente el 1% de los encuestados. “Comer fuera del hogar dejó de ser una experiencia frecuente para los hogares argentinos y pasó a ser una excepción”, plantearon los analistas.

Argentina, un país caro

El retroceso en los consumos básicos y de disfrute/esparcimiento se da en un escenario donde Argentina se consolidó al cierre del 2025 como un país caro en el mapa internacional de precios. Un informe que comparó valores de bienes y servicios locales con los de países de la región y del mundo volvió a dejar en evidencia una fuerte distorsión: el país sigue siendo estructuralmente caro en varios rubros clave. 

El relevamiento privado contrastó precios de alimentos, servicios, indumentaria y bienes de consumo con economías como Brasil, Chile, México, Estados Unidos, Francia, Polonia, Australia, China y Corea del Sur, evidenció que en algunos rubros los precios locales superan a los internacionales en el 80% de los casos relevados, según se desprende del informe elaborado por los economistas Marcelo Capello y Gaspar Reyna del IERAL-Fundación Mediterránea.

En esta oportunidad, la medición se concentró en los precios existentes a finales de abril. Por un lado, en el caso de alimentos y bebidas (precios al consumidor final), la comparación de diez productos en diez países exhibió que Argentina resultó más cara en el 47% de los casos, con retroceso en materia de competitividad de precios (39% en la medición de dic-2015). Brasil presentó precios más bajos en 8 de los 10 productos. En los casos de Chile, México Polonia y Corea del Sur, entre el 50% y el 60% de los bienes resultan más baratos que en Argentina. Mientras que frente a Estados Unidos, Australia y Francia los precios locales resultan relativamente más bajos.

Dentro de la canasta de alimentos, y comparando con el informe anterior de diciembre del 2025, los mayores cambios se encuentran en el encarecimiento relativo de la carne vacuna (entre 40% y 60%), papas (entre 15% y 26%) y cerveza (entre 34% y 46%), mientras que el arroz blanco arrojó una disminución relativa (entre 12% y 20%) en su precio con respecto a los demás países.

El mayor desfasaje aparece en bienes durables, indumentaria y calzado, donde Argentina se consolidó como uno de los países más caros de la comparación. En detalle, aparece como el país más caro en el 81% de los casos relevados, similar a la situación de diciembre de 2025. Por último, en servicios personales o familiares (y bienes relacionados con ellos), nuestro país resultó más caro en un 34% de los casos comparados, cuando dicho guarismo era del 32% en diciembre pasado. La diferencia es más marcada frente a Brasil y China, donde somos más caros en un 80% de los ítems, mientras que frente a Chile la proporción desciende al 50%. 

Información del El Destape 

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