Al respecto, se expresaron integrantes y quienes encabezan organizaciones de familiares de víctimas de accidentes de tránsito.
Referentes de varias asociaciones de diferentes provincias del Norte Grande, en la lucha contra la siniestralidad vial y en defensa de la campaña Tolerancia Cero en todo el país, expresaron su rechazo rotundo a un proyecto presentado por diputados en la provincia de Salta para tratar de rever esta Ley de Alcohol Cero.
Al casi cumplirse doce años de la aplicación de la tolerancia cero de alcohol al volante, un proyecto presentado en la Cámara de Diputados volvió a encender una fuerte polémica social y política. La iniciativa propone modificar la Ley Provincial 7846 y elevar a 0,5 gramos por litro de sangre el límite permitido para conducir, reemplazando el esquema actual por un sistema gradual de sanciones según el nivel de alcoholemia.
El proyecto es impulsado por los diputados Patricio Peñalba, Fabio Enrique López y Héctor Raúl Vargas, y establece multas de entre 300 y 800 unidades fijas, retención de la licencia e inhabilitación de seis meses a un año para quienes registren entre 0,5 y 1 gramo de alcohol en sangre. Para niveles superiores a 1 gramo, las sanciones se agravan, con multas de hasta 1.000 unidades fijas, inhabilitaciones de hasta dos años y mayores descuentos de puntos.
La iniciativa y replanteo
La iniciativa también contempla un endurecimiento de las penas cuando el conductor lleve menores, personas que no puedan valerse por sí mismas o conduzca vehículos de transporte de pasajeros o de carga, con duplicación de multas y plazos de inhabilitación.
Sobre ello, se expresaron algunos de los referentes de asociaciones y organizaciones sociales de familiares de víctimas de siniestros viales. Uno de ellos fue Raúl Córdoba (Salta), quien relató de qué manera se llegó a este punto. “Hace unos 20 días atrás, el presidente de la Cámara Bodeguera de la provincia de Salta dio una nota periodística donde planteó la intención de poner a consideración que dentro de la Ley de Tolerancia Cero de Alcohol, sea modificada de 0 a 0,5%. Alegando que hubo una merma considerable en el consumo que afectó al sector del turismo y regional, ya que muchas personas prefieren no consumir debido a esta ley, ya que deben circular en vehículos. Por lo que sostuvo que debería replantearse esta cuestión, ante la caída del consumo en el rubro”, explicó Córdoba.
“Esto nos parece argumentos bastante inestables. Ante esto hemos salido a decir que no, ni siquiera debería tomarse en consideración para tratarse. No podemos permitir que esto se trate o incluso se pueda replicar en otros lugares. Los referentes que apoyamos y trabajamos en seguridad vial, estamos rotundamente en contra. Si ellos logran avanzar, significaría un retroceso”, planteó.
Alcance y repercusiones
En cuanto a estadísticas, sostuvieron que han disminuido considerablemente los accidentes y las muertes por esta campaña de prevención en gran parte del país. Por su parte, Graciela Ledesma (Santiago del Estero), referente desde la Asociación Martín Gramajo, remarcó: “La intención de estos diputados de Salta realmente es un retroceso. Recordemos que en el 85% de los siniestros viales está presente el consumo de alcohol. Creo que todo conductor, local o turista, debe adecuarse a las normativas del lugar que visita”.
“Sabemos que muy pocas veces se ha logrado una justicia o un reclamo judicial de los familiares de manera favorable. Siempre nosotros luchamos contra el hecho de ver que el conductor alcoholizado que mató a nuestro familiar sigue conduciendo y circulando con total impunidad; sigue siendo un peligro para la comunidad. Salta tiene una historia de 10 años, donde se han logrado mermar las muertes en un 50%, provocadas por conductores alcoholizados”, analizó.
Seguidamente, Juliana Carballo (Misiones) indicó: “Creo que es una presentación que abre un debate de mucha importancia y debe abordarse con responsabilidad. La ley de Tolerancia Cero no es una medida caprichosa; nació y se sostiene para proteger la vida. Su replanteo debería basarse en fundamentos científicos, relevamientos con estadísticas de siniestralidad vial y datos afines, no en percepciones de sectores particulares. Esto viene de determinados sectores que responden a intereses especiales”.
“La seguridad vial necesita reglas simples, concretas, coherentes y sostenidas en el tiempo. Cambiar constantemente las normas de seguridad vial a lo largo del tiempo lo que hace es debilitar el trabajo de prevención y tiene un impacto negativo. Estos representantes (diputados) seguramente piensan en beneficiar a un sector en particular”, agregó.
Asimismo, Fabio Zerpa (Chaco) también analizó: “El proyecto abre un debate legítimo entre seguridad vial y libertades individuales, pero cualquier modificación a la Tolerancia Cero debería basarse en evidencia científica y estadísticas de siniestralidad, no solo en percepciones económicas o sociales. La Tolerancia Cero suele implementarse para reducir accidentes vinculados al alcohol, por lo que revisarla exige demostrar que un cambio no aumentará el riesgo vial. También se puede analizar si existen alternativas intermedias (por ejemplo, límites muy bajos o controles más estrictos) que equilibren prevención y actividad económica”.
Revisión y conclusiones
“Si la revisión se replica, podría generar un efecto cascada en las políticas públicas de tránsito. Esto tendría impactos tanto positivos como negativos: por un lado, podría estimular economías locales vinculadas al turismo y la gastronomía; por otro, existe el riesgo de aumentar la siniestralidad vial si se flexibilizan los controles. Además, la falta de uniformidad normativa entre provincias podría generar confusión en los conductores y dificultades en la aplicación de la ley. Desde una mirada crítica, es clave considerar cómo afectaría a la salud pública y a los sistemas de emergencia”, subrayó.
“También se puede cuestionar si el consumo de alcohol debe ser un motor económico prioritario frente a políticas de prevención. En este sentido, la solidez de los argumentos depende de la calidad de la evidencia presentada y de la consideración integral de los costos y beneficios”, remarcó.
Por último, otro de los testimonios fue el de Patricia Barboza de la Fundación Unidos por el Dolor (Formosa), quien planteó: “Apoyamos totalmente a nuestro referente, a Raúl Córdoba, y este proyecto nos parece totalmente irrazonable, con una falta de empatía total. Principalmente contra nosotros, papás y familiares que hemos venido luchando durante muchos años para lograr tener la Ley de Alcohol Cero, para prevenir y evitar accidentes o grandes tragedias. Si esto se revé, es como volver atrás y si se llegara a dar, la preocupación es que pueda replicarse en otros lugares”.
“Estamos totalmente en desacuerdo, fueron muchos años de lucha. Hoy estamos con índices mucho más bajos de accidentes por alcoholizados al volante. Vemos que esto es aberrante, lo que piden los diputados. Y más teniendo en cuenta los argumentos de los que se valen, como el hecho de la situación del turismo en esa provincia o en la región; eso nos parece aún más inaceptable”, culminó.

