Familias que circulan a diario entre Rosario de la Frontera y Metán vuelven a arriesgar la vida en una ruta destruida. La Ruta 9/34, clave para el norte argentino, está llena de pozos, banquinas desiguales y barro por las lluvias.
La postal se repite y ya no sorprende, pero sí indigna. Lectores de Que Pasa Salta compartieron imágenes del pésimo estado de la Ruta 9/34, conocida por muchos como la "ruta de la muerte". Pozos profundos, verdaderos cráteres y banquinas destruidas obligan a los conductores a maniobras peligrosas, en un contexto agravado por las lluvias constantes de los últimos días, que dejaron barro y desniveles imposibles de esquivar.
La traza que une Rosario de la Frontera con Metán es una de las más transitadas del sur provincial y forma parte del corredor bioceánico. Sin embargo, hace meses que no recibe mantenimiento adecuado y la repavimentación prometida sigue paralizada.
El año pasado, el gobernador Gustavo Sáenz llevó el reclamo directamente a Casa Rosada, exigiendo la reanudación de las obras suspendidas por decisión del Ministerio de Obras Públicas de la Nación. Desde Casa de Gobierno en Salta aseguran que los fondos estaban comprometidos en el Presupuesto 2023 y que no existe justificación técnica para frenar los trabajos.
Pese a eso, la respuesta de Nación nunca llegó y la ruta sigue deteriorándose, con el consecuente riesgo para miles de salteños que la usan a diario para trabajar, estudiar o trasladarse por salud.
No es un caso aislado: el ajuste se siente en las rutas
La situación de la 9/34 no es una excepción. Un informe elaborado por la Federación del Personal de Vialidad Nacional advierte que dos de cada tres rutas nacionales están en estado regular o malo.
Según el documento, el gobierno nacional encabezado por Javier Milei subejecutó cerca de la mitad del presupuesto destinado a obra pública en 2024 y 2025, y el Presupuesto 2026 consolida una caída real cercana al 75% respecto de 2023.
"Al menos el 60% de la Red Vial Nacional se encuentra en estado regular o malo, y proyecciones conservadoras indican que el deterioro real podría alcanzar entre el 65% y el 70%", sostiene el informe. Esto ya provocó más accidentes, menor velocidad de circulación, aumento de costos logísticos y pérdida de competitividad regional.

