Las estafas digitales y telefónicas continúan sumando víctimas en Salta y las modalidades se renuevan para ganar credibilidad. Esta vez, un hombre de 64 años perdió dos millones de pesos después de responder a una publicación falsa que circulaba por Facebook y ofrecía supuestos beneficios del Instituto Provincial de Salud de Salta (IPS) para jubilados. La maniobra combinó redes sociales, llamados telefónicos y la simulación de una comunicación bancaria hasta conseguir que la propia víctima gestionara un préstamo y transfiriera el dinero.
Todo comenzó cuando el salteño vio el anuncio en Facebook y decidió comunicarse con el número que figuraba en la publicación. Del otro lado comenzaron a solicitarle datos personales. Mientras avanzaba la conversación, apareció en su teléfono una pantalla vinculada con su banco, situación que le generó temor y lo llevó a cortar la comunicación. Sin embargo, la maniobra no terminó allí: pocos minutos después recibió otro llamado, esta vez de una mujer que se presentó como supuesta empleada bancaria.
La mujer le aseguró que se había solicitado un préstamo a su nombre y se ofreció a ayudarlo a cancelar la operación. Bajo la creencia de que estaba evitando perder dinero o contraer una deuda que no había pedido, el hombre siguió las instrucciones. El resultado fue exactamente el contrario: terminó gestionando un préstamo verdadero y transfiriendo los dos millones de pesos a los estafadores.
El engaño comienza con una oferta que parece conveniente
La maniobra reproduce una característica habitual de las denominadas estafas de ingeniería social: los delincuentes no necesitan necesariamente vulnerar técnicamente una cuenta bancaria, sino que construyen una situación creíble para conseguir que sea la propia víctima quien revele información, ingrese a una aplicación, gestione un crédito o realice una transferencia.
La fiscal especializada en Ciberdelitos de Salta, Sofía Cornejo, explicó recientemente que buena parte de las denuncias que recibe el organismo se relacionan justamente con este tipo de manipulación. Los delincuentes utilizan WhatsApp, Facebook, Instagram, correos electrónicos y plataformas como Marketplace para generar urgencia, miedo o expectativa y lograr que las personas actúen antes de verificar la información.
En algunos casos el anzuelo es una supuesta promoción; en otros, un descuento, un reintegro, una inversión, una emergencia familiar o una operación bancaria que debe ser cancelada inmediatamente. Cornejo advirtió que estas maniobras pueden terminar no solo con el vaciamiento de una cuenta, sino también con la contratación de préstamos que dejan a las víctimas con una deuda posterior.
El caso del hombre de 64 años reúne precisamente varias de esas técnicas: primero apareció una publicación atractiva dirigida a jubilados, después la solicitud de información y finalmente el llamado de una falsa empleada bancaria que utilizó el temor a un préstamo desconocido para mantener el engaño.
Atención con las falsas promociones
Tanto el IPS como las empresas de servicios como Edesa y Aguas del Norte, no ofrecen préstamos ni beneficios económicos extraordinarios a través de Facebook o WhatsApp.
Una de las claves para evitar estas maniobras es verificar cualquier supuesto beneficio directamente con la institución o empresa involucrada antes de proporcionar datos o seguir instrucciones recibidas por redes sociales. En el caso que afectó al jubilado, la publicación utilizaba el nombre del IPS para ofrecer un supuesto beneficio que finalmente resultó falso. El organismo provincial también ha difundido advertencias preventivas frente a intentos de estafas digitales realizados mediante WhatsApp y publicaciones o mensajes en Facebook.
La metodología no es exclusiva de organismos de salud. Edesa ha advertido en distintas oportunidades sobre personas que utilizan su nombre para ofrecer promociones inexistentes o solicitar información confidencial. La distribuidora aclaró que no ofrece descuentos promocionales de la tarifa eléctrica para jubilados y pensionados, no pide pagos a nombre de terceros ni solicita claves, números de tarjetas o códigos recibidos en el celular.
La empresa indicó además que cualquier trámite debe realizarse a través de sus vías oficiales. En particular, su WhatsApp habilitado es 387 549-2222, identificado como cuenta oficial, y para determinadas gestiones únicamente solicita el Número de Identificación del Suministro (NIS), no credenciales bancarias ni códigos de seguridad.
Aguas del Norte también ha utilizado sus canales oficiales para advertir sobre llamadas y publicaciones falsas que utilizan el nombre de la compañía y ofrecen beneficios o descuentos inexistentes. La recomendación, en todos los casos, es la misma: no continuar la conversación a partir del contacto recibido y comprobar la propuesta en los canales oficiales de la empresa antes de realizar cualquier trámite.
Otro caso reciente: una jubilada entregó $500 mil
El episodio conocido este martes no es un hecho aislado. Apenas cuatro días antes, una mujer salteña de 85 años perdió los $500.000 que había cobrado de su jubilación después de ser engañada mediante otra modalidad del conocido “cuento del tío”.
En aquella oportunidad, una mujer llamó por teléfono haciéndose pasar por la hija de la víctima y, entre lágrimas, le aseguró que estaba detenida y necesitaba dinero urgentemente para recuperar la libertad. Durante la conversación le indicaron que un hombre pasaría por su domicilio a retirar el efectivo. La jubilada entregó el dinero y recién después llamó directamente a su hija, quien le confirmó que nunca había estado detenida ni había realizado aquella comunicación.
Aunque las historias utilizadas son diferentes, ambas maniobras tienen un punto en común: la presión para que la víctima actúe rápidamente antes de poder verificar lo que está sucediendo. En un caso fue el miedo por una supuesta hija detenida; en el otro, el temor de que alguien hubiera pedido un préstamo bancario sin autorización.
Cómo evitar caer en una estafa telefónica o digital
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) recomienda desconfiar de llamados en los que se soliciten datos personales o financieros y evitar actuar bajo presión ante supuestos reintegros, premios, beneficios o amenazas. También advierte que no deben compartirse contraseñas, códigos de verificación ni credenciales bancarias y que los enlaces recibidos por WhatsApp u otras plataformas no deben utilizarse para ingresar a cuentas sensibles.
Una precaución fundamental es cortar la comunicación y hacer uno mismo el contacto con el organismo, empresa o banco utilizando su número oficial. Las recomendaciones oficiales señalan que, ante una llamada supuestamente proveniente de una entidad bancaria, no se debe abrir la aplicación, ingresar al home banking ni acudir a un cajero siguiendo las instrucciones del interlocutor.
También es importante desconfiar cuando la persona del otro lado intenta generar una situación de urgencia: “hay que hacerlo ahora”, “el beneficio vence”, “están sacando un crédito a su nombre” o “necesitamos el código que acaba de llegarle”. Ese mecanismo busca evitar que la víctima tenga tiempo para consultar a un familiar, revisar los canales oficiales o comunicarse directamente con su banco.
Si una persona advierte que ya realizó una operación sospechosa, debe comunicarse inmediatamente con su entidad financiera por los canales oficiales y efectuar el reclamo correspondiente. La rapidez puede resultar determinante: la Fiscalía de Ciberdelitos de Salta explicó que la posibilidad de recuperar el dinero depende, entre otros factores, de cuánto demoren los delincuentes en dispersar los fondos entre otras cuentas, billeteras virtuales, criptomonedas o transferencias.
La principal advertencia frente a este escenario es sencilla pero decisiva: ninguna oferta publicada en Facebook, WhatsApp o cualquier otra red debe darse por verdadera únicamente porque utilice el nombre, el logo o la imagen de una institución conocida. Antes de proporcionar datos, solicitar préstamos o transferir dinero, la información debe corroborarse por una vía oficial e independiente.

