En Salta hay 14 mujeres y niñas desaparecidas desde hace años y que aún son buscadas

En Salta hay 14 mujeres y niñas desaparecidas desde hace años y que aún son buscadas

La lista comprende desde desapariciones de larga data hasta recientes, muchas vinculadas a violencia de género, trata o negligencia institucional, y reflejan un patrón de abandono estatal y falta de acceso a la verdad para las víctimas y sus allegados.

En Salta hay mujeres desaparecidas desde hace años sin que se registren avances en las investigaciones. Un repaso por los casos y las acciones institucionales deja la impresión clara de que algunas ya ni son buscadas por el Estado.

Salta/12 cruzó el Registro Provincial de Personas Extraviadas, que está incompleto y tiene casos solo hasta 2024, con el Sistema Federal de Búsqueda de Personas Desaparecidas (SIFEBU), también parcial. A esos datos se sumaron coberturas de este diario y de otros medios, y aportes de familiares de las víctimas, de la exsenadora Gabriela Cerrano, del Observatorio Feminista Ñawi y de la Fundación Gema.

Así se compuso una lista de catorce mujeres y niñas cuyo destino se desconoce. Las desapariciones de algunas, como la de María Cash, se hizo muy conocida en todo el país; otras, como el caso de la niña indígena Norma Márquez, nunca ganaron gran difusión. Sin embargo, ambas, la joven y la niña desaparecidas, comparten la tragedia de la incerteza sobre su suerte.

Esta es la lista, probablemente incompleta, elaborada por este diario.

Jésica Elizabeth Gutiérrez, madre de cuatro hijos, desapareció el 11 de septiembre de 2024 en La Caldera, cuando volvía de su trabajo. Hoy tendría 35 años. Días después su expareja, Dardo Mamaní, se suicidó en la zona donde también se la buscaba. En febrero de 2025 el gobierno ofreció 6 millones de pesos de recompensa, aunque la familia dice que ya no hay rastrillajes.

Su hermana contó a este diario que en marzo último enviaron una nota al procurador general Pedro García Castiella para pedirle una reunión pero todavía no recibieron respuesta. “La fiscalía ya no le presta tanta atención al caso. Dentro de un mes se van a cumplir dos años y ninguna pista de qué fue lo que sucedió”, expresó. Y pidió: “Que el que sepa algo, tenga empatía, por el sufrimiento de sus hijos” y hable.

El Observatorio Ñawi reclamó: “No queremos silencio. No queremos olvido. Queremos respuestas. ¡Viva la llevaron, viva la queremos!”.

Rosmery Aramayo Torrez hoy tendría 51 años, fue vista por última vez el 17 de enero de 2025 en Salvador Mazza junto a su pareja, José Eduardo Miranda, hoy imputado por femicidio; el juicio por jurado empieza el 18 de septiembre.

En junio se hallaron restos óseos en Santa Victoria Este que podrían ser de ella, pero el ADN sigue sin resultados. “Ya pasó mucho tiempo y aún no tenemos ninguna noticia de los restos encontrados” y “la Fiscalía no sabe cuándo estarán los resultados”, dijo su hija, Kimberly Santillán Torrez.

Viviana Lubik, hoy tendría 51 años, desapareció el 5 de marzo de 2024 en Villa San Antonio, ciudad de Salta.

En julio de 2025 un camionero dijo haberla visto en situación de calle cerca de Campo Quijano, pero ni la Policía ni la fiscalía tomaron la pista.

María Romero, docente jubilada, tenía 64 años al momento de su desaparición, el 12 de marzo de 2025. Fue vista por última vez en su domicilio en La Silleta, localidad del municipio Campo Quijano.

Según la denuncia de sus familiares, no solía salir sola y no habría llevado consigo más que su medicación.

Norma Márquez, adolescente wichí de 14 años oriunda de Misión Chaqueña, desapareció el 24 de junio de 2022.

Su caso figura en el SIFEBU tras la derivación de la fiscala Gabriela Souto. No hay resolución conocida sobre qué ocurrió con ella y tampoco figura en el Registro que lleva la Policía de Salta.

Dominga Cristina Cesareo falta desde el 6 de noviembre de 2023, tendría hoy 41 años. No se conocen mayores datos de las circunstancias en que desapareció, ni sobre las acciones para tratar de ubicarla.

Ana María Ignacio está desaparecida desde el 25 de enero de 2023. No hay datos de su edad y la foto que se publica para tratar de dar con alguien que pudiera aportar un dato sobre ella es borrosa, lo que hace imposible reconocerla.

Miriam Carolina Chavarría, auxiliar de maestra jardinera en un Centro de Primera Infancia del Ministerio de Desarrollo Social, desapareció el 26 de agosto de 2019. Hoy tendría 48. Sus compañeras de trabajo y vecinas la señalaron como víctima de violencia de género de su marido, Juan Carlos Campero, quien denunció la desaparición y luego, según ellas, las amedrentó para que no pusieran carteles de búsqueda.

Hubo versiones de que la vieron en Chicoana y Rosario de Lerma, aunque nunca se confirmó que fuera ella. La recompensa federal es de 3 millones de pesos.

Ana Saldaña Rodríguez, de nacionalidad boliviana, tenía 19 años cuando desapareció en 2018, en Joaquín V. González. Era vendedora informal en una tienda de ropa. La pareja propietaria del comercio declaró que conoció a la joven en Salta Capital y que la llevó a Joaquín V. González porque ella habría manifestado que quería trabajar. Migraciones no registró ingresos ni egresos del país. El testimonio de otra joven permitió sostener la hipótesis de un posible caso de trata laboral.

Ana no tenía teléfono celular, lo que dificultó el rastreo. Tampoco se conocieron datos de familiares que reclamaran por ella.

Rosa Ramona Gómez tenía 76 años cuando desapareció el 24 de mayo de 2015, en el paraje El Algarrobal de Joaquín V. González. Vivía con su hija de 59 años y el yerno de 32 años; con otras dos hijas de 53 y 44 años y con un hombre de 56 años.

La Brigada de Investigaciones descubrió que luego de la desaparición de Gómez, una hija suya y una vecina siguieron retirando sus haberes del banco Nación. También hicieron una compra con su tarjeta el 11 de junio de 2015 en una tienda, otras compras en el Supermercado Día y en una estación de servicio.

En su momento las dos mujeres y otros miembros del grupo familiar fueron detenidos, pero no hubo más información oficial, pese a los pedidos de información sobre este caso al Ministerio Público Fiscal de Salta.

María Cash tendría hoy 44 años, desapareció en julio de 2011, en un viaje en colectivo desde Buenos Aires a Jujuy.

El último registro conocido de su recorrido se produjo en la provincia de Salta. El Programa Nacional de Recompensas ofrece 5 millones de pesos para quien aporte información.

Marcela Mamani tenía 25 años, desapareció en 2010. El principal sospechoso era su pareja, José Aramayo, a quien había denunciado antes por violencia de género. Aunque se lo condenó por homicidio simple en 2016 (pese a que nunca apareció el cuerpo) en una instancia de apelación resultó absuelto por la duda y quedó en libertad.

Gabriela Cerrano conocía a Marcela Mamani porque había sido su vecina en Villa Asunción, en la ciudad de Salta. “Él se cierra con que no sabe nada, que Marcela tenía algunas amistades raras y que él cree que por ese lado, que puede haber sido trata”, dijo sobre Aramayo. La exsenadora destacó que la madre de Marcela murió sin conocer el destino de su hija.

María Esther Maidana desapareció el 13 de agosto de 2008. Tenía 27 años y vivía en Salta capital, aunque era oriunda de Metán. Cerrano contó a Salta/12 que conoció a la familia de Maidana y que el caso permaneció durante mucho tiempo sin una pista concreta que permitiera establecer cuándo había sido vista por última vez. La hipótesis inicial estuvo vinculada con la violencia de género.

Cerrano llevó el caso a la Legislatura en 2014, para pedir a la entonces ministra de Justicia, Pamela Calleti, información sobre la investigación por esta desaparición y la de Cintia Jurado. Lo único que informó la entonces ministra fue que la causa había pasado al fuero federal.

Sin embargo, Cerrano indicó que en su momento contactó a la fiscal interviniente. “No encontraron ninguna pista que indique que sea un caso de trata. Ella lo que creía era que era un caso de violencia de género, pero que la Justicia provincial no logró resolverlo y se lo tiraron a ella”, recordó.

Cintia Jurado desapareció el 3 de marzo de 2009 en la ciudad de Salta. En su caso circuló, sin confirmarse, una versión sobre un supuesto antecedente de prostitución y una posible situación de trata. Cerrano dijo que su familia la describió como una mujer muy tímida y no consideraban que tuviera el perfil que le atribuían quienes sostenían aquellas hipótesis.

La exlegisladora contó que el último registro conocido fue en una comisaría, donde Cintia había realizado una exposición para dejar constancia de que se iba a trabajar al sur y que dejaba a su hijo al cuidado de un familiar. Sin embargo, quedaron en su casa dinero, ropa y otras pertenencias. Esa circunstancia generó dudas entre sus familiares sobre si realmente se había marchado por voluntad propia. El caso no avanzó y “quedó como averiguación de paradero, porque era mayor de edad y no hay nada. Probablemente prescribió”, sostuvo.

 
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