El Concejo Deliberante de General Pueyrredón votó la normativa por unanimidad, rige durante todo el año, comprende el hostigamiento mediante animales domésticos, fija una distancia mínima de 150 metros para sobrevuelos en reservas y destina los fondos de las multas a programas de prevención del maltrato animal
El Concejo Deliberante de General Pueyrredón aprobó por unanimidad una ordenanza que prohíbe perseguir, hostigar o molestar a la fauna silvestre en el territorio municipal y establece sanciones conforme al Código Contravencional. La normativa, impulsada por el concejal Ariel Martínez Bordaisco, del bloque UCR + Nuevos Aires, rige durante todo el año y alcanza tanto a personas como a animales domésticos.
La regulación llega en un momento en que los avistamientos de elefantes marinos en las costas marplatenses se multiplican. En los últimos días, un ejemplar juvenil salió del agua a las 6.15 de la mañana y se recostó en la zona del Unzué. Según indicó Juan Lorenzani, referente de la Fundación Fauna Argentina, en declaraciones a 0223, el animal se veía agotado al salir del mar y tardó unos 20 minutos en desplazarse hacia la arena. El mismo sector fue escenario del nacimiento de Alfredito, una cría que continúa su desarrollo junto a su madre bajo resguardo municipal.
La ordenanza establece restricciones para el acercamiento y la persecución de animales silvestres, con el objetivo de evitar intervenciones que alteren su comportamiento natural o pongan en riesgo su integridad. Entre las disposiciones, la norma fija una distancia mínima de 150 metros para sobrevuelos en reservas y zonas específicas, y prevé la posibilidad de otorgar permisos especiales para actividades científicas y educativas.
El hostigamiento mediante animales domésticos también queda comprendido en la prohibición. Los fondos recaudados a través de las multas deberán destinarse a programas de protección animal, prevención y erradicación del maltrato. La normativa no precisa los montos de las sanciones, que quedarán sujetos al régimen contravencional municipal vigente.
Bordaisco valoró la aprobación y subrayó la necesidad de respetar el espacio de los animales que aparecen en las playas. “Cuando un lobo marino, un elefante marino u otro animal silvestre aparece en nuestras playas, lo que corresponde es respetar su espacio y no intervenir. Cuidarlos también es una forma de cuidar nuestra ciudad”, expresó el concejal.
El legislador también remarcó el carácter disuasorio de la nueva norma. “Quien persiga o moleste a un animal silvestre ya sabe que ahora habrá sanciones”, afirmó. En ese marco, recordó la repercusión que tuvieron la presencia de una elefanta marina y el nacimiento de su cría frente al Instituto Unzué como episodios que pusieron en evidencia la necesidad de contar con reglas claras.
“Son situaciones que despiertan curiosidad y entusiasmo, pero también nos recuerdan que estamos frente a animales que necesitan tranquilidad y protección. La mejor manera de disfrutar de nuestra fauna es observarla sin molestarla”, sostuvo.
Más allá de las prohibiciones, el concejal planteó la importancia de acompañar la normativa con campañas de educación dirigidas a vecinos, turistas y quienes desarrollan actividades en la costa. “Necesitamos reglas claras, controles y conciencia para preservar uno de los patrimonios naturales más importantes de Mar del Plata”, señaló.
La presencia de fauna silvestre en las playas marplatenses dejó de ser un fenómeno aislado. Lorenzani explicó que durante los últimos cuatro años se registró un crecimiento en los avistamientos, con una particularidad que marca un cambio respecto a décadas anteriores: ya se han registrado nacimientos en la zona. “De los primeros registros continuos, a partir de la década del 90, hoy en día ya se está hablando de nacimientos”, señaló el referente de la Fundación.
Entre las hipótesis que maneja el especialista para explicar el desplazamiento de estos animales hacia el norte figura el impacto de la gripe aviar, que afectó a mamíferos marinos y provocó una elevada mortalidad de crías en Chubut. Ese impacto, según Lorenzani, habría generado situaciones de estrés biológico y desplazamientos hacia otras zonas de la costa. La enfermedad habría avanzado desde Perú por la Patagonia hasta alcanzar las playas de Mar del Plata.
“En cualquier momento podemos ver una mayor cantidad de ejemplares sobre las costas. Estamos hablando de 8 o 10 ejemplares. Eso puede llegar a pasar”, advirtió el referente de la Fundación Fauna Argentina en diálogo con el medio local. En la zona de Waikiki ya se han observado dos y hasta tres animales juntos, y el año pasado un ejemplar subadulto ingresó a un recreo en la boca de la laguna de Mar Chiquita, al que cuatro días después llegó otro animal al mismo lugar.
Ante ese escenario, Lorenzani hizo especial hincapié en mantener una distancia prudente, en particular cuando hay una cría cerca. La recomendación puntual es no acercarse, no tocarlos, no intentar alimentarlos ni rodearlos para sacar fotografías. Una madre que percibe una amenaza puede intentar defender el perímetro o retirarse al agua y dejar al cachorro.
En la misma línea, el municipio mantiene un operativo de resguardo alrededor de Alfredito y su madre en la playa de La Perla, frente al Instituto Saturnino Unzué. Defensa Civil y el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSU) instalaron un perímetro de protección de aproximadamente 20 metros alrededor de ambos animales para evitar que la presencia de personas, mascotas o vehículos interfiera en el proceso de lactancia. El principal riesgo identificado son los perros sueltos, que podrían provocar una reacción defensiva de la madre o, en el peor de los casos, llevarla a abandonar a la cría.

