De cara a la histórica visita del papa León XIV programada para el próximo 10 de noviembre, la ciudad de Córdoba atraviesa un verdadero "boom" logístico y turístico.
Uno de los puntos neurálgicos del itinerario será el Arzobispado de Córdoba (ubicado en la emblemática intersección de Obispo Trejo e Hipólito Yrigoyen), donde el Pontífice saldrá a rezar y bendecir a los fieles desde el mismo balcón histórico que utilizó Juan Pablo II en 1987.
Ante la masiva expectativa de congregar a más de 700,000 personas, la cotización de los espacios con vista a la calle se fue por las nubes:
Fiebre de Balcones
Los edificios residenciales y comerciales situados justo en frente y en los alrededores del Arzobispado comenzaron a colgar banderas argentinas y papales, mientras sus ocupantes promocionan de manera informal o a través de plataformas el alquiler temporal de sus balcones y ventanas para aquellos fieles que buscan una "vista privilegiada" y evitar el colapso de la multitud abajo.
Precios en alza y especulación
Siguiendo la tendencia de lo que ocurre en otras localidades del recorrido papal (como Luján, donde se piden cifras astronómicas en dólares y en pesos), en Córdoba la demanda de departamentos temporarios con vista directa al paso del Papamóvil generó un debate por las elevadas tarifas basadas en la ley de la oferta y la demanda.
Reservas emotivas
El fenómeno no es solo comercial, sino también familiar. Ya trascendieron historias como la de Rosita (87 años), cuyos hijos le reservaron con meses de anticipación una habitación de hotel frente al Arzobispado únicamente para que pueda cumplir su sueño de ver al Papa desde la ventana, debido a sus dificultades de movilidad.
La municipalidad y la iglesia local avanzan a contrarreloj con la refacción de las baldosas de la zona y la puesta en valor de la fachada del Arzobispado, preparándose para lo que promete ser el evento comunitario y religioso más grande de la historia de la capital cordobesa.

