Especialistas analizan las causas de una temporada atípica, que ya incluye crías, juveniles y adultos sin vida, mientras esperan los resultados de los análisis
Las costas de Península Valdés y el Golfo Nuevo afrontan una temporada con una mortandad inusual de ballenas francas australes. Tras los varamientos de crías registrados desde junio, durante la última semana aparecieron ejemplares juveniles y adultos sin vida en sectores cercanos a Puerto Madryn.
El cambio en los animales afectados abrió nuevas líneas de estudio. Los equipos científicos analizan por separado las muertes de ballenatos y las de individuos de mayor edad, ya que los primeros resultados sugieren causas diferentes, según un comunicado oficial del Gobierno de Chubut. Las investigaciones sobre la mortandad están a cargo del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, dirigido por la doctora Marcela Uhart, de la Universidad de California, Davis (UC Davis).
Varios ejemplares muertos en menos de 48 horas modificaron el escenario
Hasta ayer, 7 ballenas francas australes aparecieron muertas en menos de una semana en distintos puntos de la costa de Puerto Madryn, según confirmó a Infobae Mariano Coscarella, investigador del CONICET e integrante del Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT. De todos modos, advirtió que el número cambia a medida que pasa el tiempo.
El experto definió la temporada como atípica por el nivel de mortalidad en declaraciones a ADNSUR. En los meses previos, los hallazgos correspondían principalmente a crías, mientras que la última semana sumó juveniles y adultos. La diferencia resulta central para la investigación. La hipótesis sobre los casos recientes no coincide, en principio, con la que se estudia para las crías. Por eso, los equipos tomaron muestras de los animales muertos para realizar análisis posteriores.
Víctor Fratto, licenciado en Gestión Ambiental y especialista en manejo de fauna silvestre y biodiversidad, explicó la situación en diálogo con Infobae: “En los muestreos realizados a los ballenatos se detectó la presencia de la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, causante de la enfermedad conocida como erisipela”.
Y agregó: “En el caso de los ejemplares adultos, si bien todavía estamos a la espera de los resultados de laboratorio, los hallazgos preliminares muestran un patrón compatible a episodios de marea roja, provocados por biotoxinas naturales. Una de las características observadas es que se trata de animales en buen estado corporal, bien alimentados y con abundante contenido estomacal”.
El comunicado del Gobierno de Chubut también describió la situación de la última semana como un fenómeno distinto del observado en los meses anteriores. Las autoridades indicaron que los adultos encontrados no mostraron, hasta ahora, señales preliminares que los vinculen con el cuadro bacteriano detectado previamente en ballenatos.
El censo de septiembre registró 1.375 ballenas francas australes, entre ellas 409 crías, en las costas chubutenses, según datos del Centro para el Estudio de los Sistemas Marinos (Cesimar-Conicet). La cifra definitiva de muertes aún no se encuentra disponible porque la temporada de avistaje continúa hasta noviembre. “Es importante poner estas cifras en contexto: en temporadas anteriores se han registrado cantidades considerablemente mayores de ballenas muertas. Por eso, los números deben analizarse en perspectiva histórica y no de manera aislada”, según advirtió Fratto.
En el caso de los ballenatos, los informes preliminares detectaron la presencia de Erysipelothrix rhusiopathiae, una bacteria asociada a casos de septicemia, según el comunicado oficial del Gobierno de Chubut. La septicemia es una respuesta a una infección que afecta al organismo de forma general y puede provocar fallas en distintos órganos. “Esta infección puede manifestarse mediante lesiones cutáneas características, de forma cuadrangular o romboidal, o provocar cuadros de septicemia, falla multiorgánica y muerte del animal, incluso sin presentar lesiones externas evidentes”, indicó Fratto.
Las bacterias y las ballenas ya estaban presentes en temporadas anteriores, sin una mortalidad de esta escala. Por eso, los científicos buscan otros factores que puedan explicar el episodio. “Se trata también de una combinación de factores ambientales que pueden favorecer la aparición de brotes de enfermedades. Cambios en la temperatura del agua, precipitaciones abundantes y determinadas condiciones meteorológicas pueden influir en la dinámica de los microorganismos y en las condiciones de exposición de los animales”, enumeró Fratto.
También afirmó que sucede algo similar con las floraciones algales nocivas, conocidas como mareas rojas: “En 2022 y 2024 se registraron episodios de mortalidad de ballenas en nuestros golfos asociados a biotoxinas naturales. Pero estos fenómenos no son exclusivos de nuestra región. Existen antecedentes en distintas partes del mundo, como el caso de las 337 ballenas sei encontradas muertas en las costas de Chile en 2015, un episodio cuya principal hipótesis científica fue la intoxicación por biotoxinas de origen algal”.
Los antecedentes también forman parte de la investigación. Según la información del Instituto de Conservación de Ballenas, en 2012 se documentaron 113 crías muertas, la mayor cifra registrada hasta entonces para esta población. Los registros preliminares de 2026 sugieren un evento de escala mayor, pero los especialistas deben comparar el total de varamientos con los nacimientos de la temporada antes de medir su impacto poblacional.
Los científicos analizan marea roja y piden no acercarse a los animales

Para los ejemplares juveniles y adultos, la principal línea de trabajo apunta a la posible presencia de toxinas asociadas con la marea roja. Este fenómeno consiste en una proliferación de microalgas que puede liberar sustancias dañinas para animales marinos.
“Se están trabajando dos líneas de análisis. Por un lado, se enviaron muestras de contenido estomacal a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, sede Trelew, para identificar los organismos presentes y determinar si entre ellos hay microalgas potencialmente productoras de biotoxinas, como determinados dinoflagelados y diatomeas”, señaló Fratto.
Apuntó que, por otro lado, los equipos enviaron muestras de tejidos al Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) para determinar si había biotoxinas en el organismo de las ballenas. Según el especialista, ese estudio y los demás análisis en curso se complementan y resultan fundamentales para evaluar la hipótesis de una intoxicación por toxinas naturales.
En octubre, las ballenas del Golfo comienzan a prepararse para su viaje hacia las áreas de alimentación y consumen alimento dentro del golfo. En ese proceso, podrían ingerir algas vinculadas con la marea roja. Las muestras recientes definirán si esa hipótesis se confirma.
Fratto señaló que la posible incidencia de El Niño en la mortandad todavía forma parte de la investigación. Según el especialista, distintos equipos científicos e instituciones estudian los cambios físicos y químicos del agua durante la temporada para evaluar si las condiciones climáticas y oceanográficas afectaron la disponibilidad de alimento, favorecieron floraciones algales nocivas o influyeron sobre la salud de las ballenas. Hasta que existan resultados, no corresponde establecer una relación directa entre El Niño y las muertes.
El Gobierno de Chubut informó que el operativo sanitario sumará, por etapas, análisis de agua y moluscos en los golfos Nuevo y San José. Los estudios buscarán detectar condiciones ambientales y toxinas que puedan afectar a los cetáceos. El monitoreo incluye necropsias, extracción de muestras y relevamientos costeros para evitar duplicaciones en los registros.
Muchos animales llegan a la costa después de varios días en el agua, con un deterioro que limita la utilidad de algunas muestras. Además, los análisis pueden demorar entre un mes y un mes y medio, a causa de los procesos de laboratorio.
Las autoridades y los especialistas solicitaron a la comunidad que no se acerque ni toque a una ballena varada, viva o muerta, y que mantenga a las mascotas alejadas. El comunicado oficial indicó que las tareas de retiro de los cuerpos responden a protocolos sanitarios y de prevención para la población, mientras los equipos científicos continúan con el monitoreo de las costas

