Fragilidad de los hogares argentinos: cierre de empresas, menos empleo y salarios y récord de morosidad

Fragilidad de los hogares argentinos: cierre de empresas, menos empleo y salarios y récord de morosidad

El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso alcanzó 5,3 puntos en marzo y se ubicó dentro del estadio de “Fragilidad Familiar”. El informe atribuye el deterioro al aumento de precios, la caída del empleo asalariado formal privado, el cierre de empresas empleadoras, la pérdida del poder adquisitivo y el crecimiento sostenido de la morosidad de los hogares.

La pax cambiaria-financiera que promueve el gobierno de Milei no derrama y la economía real sigue mostrando tensiones en distintos indicadores sociales y productivos desde hace meses. El supuesto crecimiento agregado sin mejora extendida sobre las condiciones económicas de los hogares. El Índice de Vulnerabilidad Familiar del Congreso (IVFC) alcanzó en marzo último los 5,3 puntos, el tercer peor registro desde que asumió el gobierno libertario, y completó once meses consecutivos de aumento. La medición se ubica dentro del estadio denominado “Fragilidad Familiar”, una categoría que el propio índice define como un escenario donde los hogares ya no cuentan con excedentes suficientes para absorber contingencias económicas sin afectar consumo, endeudamiento o capacidad de cumplimiento financiero.

El aumento de la fragilidad social fue de 0,2 puntos respecto de febrero y de 1,4 puntos frente al mismo mes del año anterior. El documento sostiene que el resultado estuvo impulsado principalmente por el aumento mensual de la inflación, seguido por el crecimiento de la morosidad y el retroceso de la estructura productiva y del empleo formal. El trabajo plantea que el dato de marzo “consolida una etapa de fragilidad persistente en las condiciones de los hogares, que se inicia tras las elecciones legislativas del 2025”. El IVFC fue diseñado como un indicador sintético para medir bienestar económico familiar a partir de cinco dimensiones: IPC Federal, ingresos reales, empleo asalariado formal privado, dinámica de empresas empleadoras registradas y morosidad de las familias. Cada variable tiene igual ponderación dentro del índice. 

La metodología establece una escala del uno al diez. Los valores más bajos representan una situación económica familiar robusta, mientras que el aumento del puntaje expresa mayores niveles de vulnerabilidad. “El indicador refleja la persistencia de tensiones estructurales, producto de una combinación de factores adversos que incluyen una inflación que continúa presionando sobre el costo de vida, la destrucción sostenida de empleo asalariado formal privado, la reducción del poder adquisitivo de los ingresos y un aumento significativo de la morosidad de las familias”, advierte el documento.

Todas las variables familiares en rojo

Uno de los argumentos centrales del informe que realiza el Congreso es que el crecimiento económico registrado durante 2025 no se tradujo en mejoras equivalentes sobre el mercado laboral ni sobre los ingresos. El documento recuerda que, luego de la contracción del producto en 2024, la economía creció 4,4 por ciento interanual en 2025, pero sostiene que el impulso estuvo concentrado en actividades con baja demanda de empleo. “El 2025 resultó el primer año en las últimas tres décadas en que la economía creció, pero dicho crecimiento no se reflejó en la creación de nuevos puestos de trabajo formales”, señala el documento.

El informe atribuye ese comportamiento a una recuperación liderada por sectores como minería, agricultura e intermediación financiera, actividades que presentan una capacidad más limitada de absorción de mano de obra respecto de otras ramas industriales o de servicios intensivos en empleo. El documento diagnostica que la evolución del producto dejó de ser suficiente para describir el impacto social del esquema económico y plantea la necesidad de incorporar indicadores vinculados con producción, trabajo e ingresos.

Otra de las variables relevadas, siendo una de las que más incidencia tuvo sobre el resultado, fue el deterioro del empleo asalariado formal privado. De acuerdo con el informe, en marzo se destruyeron 7.603 puestos registrados. La comparación interanual muestra una reducción de 98.856 empleos privados formales respecto de marzo de 2025. El dato acumulado desde noviembre de 2023 eleva la pérdida a 216.643 puestos.

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