Alarma en la Casa Rosada: el fantasma de la "traición" de Patricia Bullrich que desvela a Javier Milei

Alarma en la Casa Rosada: el fantasma de la "traición" de Patricia Bullrich que desvela a Javier Milei

En los pasillos de la Casa Rosada, el clima de desconfianza política ha vuelto a encender las alarmas. A medida que el calendario avanza y el tablero oficialista empieza a reordenarse con la mirada puesta en las próximas batallas electorales, en el entorno más íntimo del presidente Javier Milei comenzó a circular una sospecha que perturba al "triángulo de hierro": la posibilidad de que la actual senadora y aliada estratégica, Patricia Bullrich, no se limite a ser una pieza de apoyo y decida competir de manera independiente por la presidencia.

Lo que comenzó como una convivencia funcional tras el pacto de 2023 ha empezado a mutar en una distante "guerra fría". En los despachos oficiales no pasa desapercibido que Bullrich mantiene un caudal electoral propio, respaldado por los millones de votos que aportó al proyecto libertario, y que se ha encargado de preservar una marca personal caracterizada por el pragmatismo y el alto perfil mediático.

Los recientes contrapuntos públicos —desde diferencias en torno a la negociación del Presupuesto hasta marcadas objeciones a medidas impulsadas por el Ministerio de Economía— son interpretados por la conducción del oficialismo como los primeros síntomas de una búsqueda de autonomía. Bullrich ha dejado en claro que no actúa como una "empleada" del Gobierno ni está dispuesta a asumir el costo político de decisiones en las que no tuvo participación.   El principal temor en Balcarce 50 radica en el impacto electoral que tendría un eventual distanciamiento. En el esquema de Karina Milei y la mesa chica, la lealtad es un activo irrenunciable, y cualquier movimiento de construcción política propia por parte de la dirigente es leído de inmediato bajo la lente de la "traición". Un desprendimiento de Bullrich no solo fragmentaría el voto de centro-derecha, sino que pondría en jaque las probabilidades del oficialismo en un escenario de primera vuelta o balotaje.

Por el momento, las espadas políticas del Gobierno buscan bajarle la temperatura al conflicto para evitar una escalada antes de tiempo. Sin embargo, entre gestos marcados, distancias calculadas y encuestas en mano, la figura de Bullrich ya no se percibe solo como un pilar legislativo u operativo, sino como un polo de poder capaz de disputar el liderazgo del espacio cuando llegue la hora de definir las candidaturas.

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