La Policía de Seguridad Aeroportuaria se presentó en el edificio de la TV Pública para dejar un oficio judicial vinculado a la búsqueda de los contratos que la productora del periodista Marcelo Grandío tendría con la emisora estatal. El juez federal Ariel Lijo busca determinar si existieron dádivas o negociaciones incompatibles con la función pública de parte del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
La Justicia busca conocer el modo de contratación, los contratos del periodista amigo de Adorni con la TV Pública y también consultaron cómo fichaba sus ingresos o cómo justificaba sus ausencias.
El escándalo se desató por un viaje en un avión privado que compartieron Adorni, su familia y Grandio con destino a Punta del Este. El fiscal Gerardo Pollicita investiga si el financiamiento del viaje por parte de terceros vinculados a presuntos contratos estatales constituye el delito de dádivas o una infracción a la Ley de Ética Pública.
La Justicia debe determinar si el pago de Grandio respondió a una suerte de retribución de favores por sus contratos con la TV Pública. Esa es una de las teorías de la investigación, que por estas horas parece desplazar a la hipótesis del enriquecimiento ilícito.
En este sentido, Grandío todavía no fue citado como testigo porque no se descarta una eventual citación como imputado, según cómo evolucione la investigación.
Ayer, en conferencia de prensa, el jefe de Gabinete aseguró que él se hizo cargo de sus gastos y los de su familia. Este testimonio contradice esa versión.
Este jueves declaró ante la Justicia el piloto del vuelo privado de Manuel Adorni a Punta del Este, Agustín Issin. Aseguró que tanto la ida como la vuelta la pagó Marcelo Grandío. Además, contó que tenía una empresa de brokers de vuelos, donde compró un paquete de 10 vuelos por US$42.000, de los cuales le vendió un par a Grandío.
El vuelo a Punta del Este fue facturado a Grandío, a Imhouse S.A., la productora del periodista, a través de la empresa Alpha Centauri. Pagó US$3000 dólares. Adorni deberá demostrar que pagó esos vuelos a Grandío y que no se trató de una dádiva.
Según la declaración, la contratación de los vuelos no apareció como una operación aislada, sino dentro de una relación comercial previa.
El testigo explicó que trabajaba habitualmente con la firma aérea Alpha Centauri S.A., con la que ya tenía acuerdos anteriores para la compra de paquetes de vuelos a Punta del Este. También dijo que Grandío ya había contratado en otras oportunidades sus servicios, aunque aclaró que no era de sus clientes más importantes sino una persona que lo contactaba con cierta frecuencia.
El broker se refirió a la factura de US$3000 emitida por el tramo de vuelta. Issin sostuvo que ese importe no representaba el valor total original del vuelo, sino el saldo final luego de una reducción acordada. Según explicó, el precio base del regreso era de US$ 4800, pero Grandío pidió que se utilizaran plazas vacías del avión —la llamada “pata vacía” o empty leg— para bajar el costo.
De acuerdo con esa versión, sobre esos US$4.800 se aplicó una quita total de US$1.800: US$1.200 por dos plazas vacías vinculadas al vuelo del 12 de febrero y US$600 por otra plaza vacía correspondiente al tramo del 17 de febrero.
Sobre el vuelo de vuelta, en cambio, fue más preciso: afirmó que los USD3.000 se pagaron en efectivo, a través de un tercero, y que esa entrega fue coordinada por WhatsApp y audios, respecto de los cuales dijo contar con respaldo.
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