La víctima trabaja como remisero en la ciudad de Salta y normalmente realiza traslados hacia el norte de la provincia.
El 22 de abril pasado, cerca de las 10 de la mañana un hombre se acercó a la base de la agencia y pidió un auto para viajar a Orán junto a otras personas que se sumarían en el camino. Se subió al auto y junto al chofer fueron a la zona del Parque San Martín, donde recogieron a una mujer, que se ubicó en el asiento del acompañante.
Todo iba normal, el resto de los pasajeros estarían esperando en el peaje, así que siguieron viaje. Pero todo cambió al llegar a la intersección de la Ruta Provincial 48. Siguiendo las indicaciones del hombre, el conductor ingresó por dicho camino lateral. Tras recorrer unos tres kilómetros, el pasajero le exigió detener la marcha y, de forma repentina, lo apuntó con un arma de fuego. Mientras el chofer permanecía inmóvil en su asiento, la mujer comenzó a encintarle pies y manos para inmovilizarlo. Como el cinturón de seguridad dificultaba el procedimiento, los agresores utilizaron una tijera roja para cortarlo y poder bajar a la víctima del rodado. El hombre arrastró al conductor varios metros hacia el interior del monte, dejándolo abandonado mientras ambos huían en el vehículo.
Los delincuentes no advirtieron que la víctima había logrado ocultar su teléfono celular en el forro interno de su campera, aprovechando que el bolsillo estaba roto. Una vez que los atacantes se retiraron con el automóvil, y cien mil pesos en efectivo entre otras cosas, el chofer consiguió liberarse de las cintas y caminó hacia el pueblo más cercano para pedir auxilio.
En el marco de una audiencia flexible y multipropósito la jueza María Cecilia Corral Martin aceptó el acuerdo de juicio abreviado al que llegaron las partes. El hombre de 59 años fue condenado por el delito de robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego en despoblado en concurso con portación de arma de fuego de uso civil, y cumplirá la pena de cinco años de prisión de ejecución efectiva.
Además fue declarado reincidente por tercera vez, ya que contaba con condenas previas que incluyen una condena unificada de 31 años por delitos como homicidio calificado en grado de tentativa y robos con armas.
Por su parte, la mujer de 70 años fue considerada partícipe secundaria del delito de robo doblemente calificado por el uso de arma de fuego en despoblado. Se le impuso una pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional y el cumplimiento de estrictas reglas de conducta.

