A 50 años del golpe, el caso de Tomás Cuadri recuerda que la represión en Salta alcanzó también al fútbol del interior. Fue detenido y torturado en diversas ocasiones a pesar de no tener vínculos políticos, más allá de conocer a alquien a quien los represores buscaban.
Tomás Ricardo Cuadri debutó en la primera de Central Norte a los 15 años. Integró la base del club en los años 60, junto a Raúl Moyano, Hugo Morales y Óscar Félix Ávalos, entre otros. Décadas después, su nombre volvería a circular, pero en un contexto diferente: el de los juicios por delitos de lesa humanidad en Salta.
En 1960, Cuadri ingresó como ordenanza al Senado provincial. Allí estableció un vínculo laboral con el dirigente político Enrique Pfister Frías. Ese dato, en apariencia menor, se convirtió en el motivo de su persecución cuando la represión se instaló en la provincia. La intervención federal llegó en noviembre de 1974, antes del golpe del 24 de marzo de 1976. Las fuerzas de seguridad no buscaban a Cuadri por sus actividades políticas —no tenía militancia— sino para que les indicara el paradero de Pfister Frías.
A lo largo de tres años sufrió entre 25 y 30 detenciones, según el recuento de su hija Evangelina. Los allanamientos en su domicilio eran operativos de envergadura: rodeaban la manzana, ingresaban por los techos. En una de las detenciones, que duró 35 días, perdió el oído izquierdo a causa de las torturas. También pusieron una bomba en su vivienda. Alrededor de 1979, fue trasladado al dique Las Lomitas; supo, por lo ocurrido con otros detenidos que lo acompañaban, que el objetivo era matarlo.
La familia terminó abandonando la provincia. «El miedo, a pesar de habernos ido de Salta, no terminaba», recordó Evangelina. Cuadri no quería denunciar; fue su esposa quien impulsó ese paso. «Hay mucha gente que murió, muchas familias que quedaron con tanto miedo que no quisieron denunciar», señaló su hija a la prensa.
A los 82 años, Cuadri declaró ante los tribunales federales de Salta en la causa por allanamientos ilegales, secuestros y torturas. Su testimonio apuntó contra el ex jefe del área de seguridad policial Joaquín Guil y el ex agente Carlos Feliciano «El Perro» Estrada. Un tercer imputado, el ex policía Néstor Julio «El Chango» Valdiviezo, falleció antes de que prestara declaración.
Reconocimiento
El año pasado, Central Norte realizó un acto en su homenaje, con la presencia de dirigentes, socios, hinchas y representantes de organismos de derechos humanos. «Este homenaje es un reconocimiento a toda la vida que he tenido en Central Norte», dijo Cuadri en esa ocasión.
Su caso forma parte de un patrón documentado durante la última dictadura: la persecución de personas sin actividad política propia, señaladas por sus vínculos con militantes o dirigentes. En Salta, ese patrón dejó víctimas en distintos ámbitos. El fútbol no fue la excepción.
Información de Cuarto Salta a Diario

