El informe del INDEC revela que, aunque la facturación crece por la inflación, los salteños compran cada vez menos productos y ajustan gastos en casi todos los rubros.
El consumo en Salta no levanta cabeza y los números lo confirman: aunque los supermercados facturan más por la suba de precios, cada vez venden menos productos. Así lo revela el último informe del INDEC, que muestra una caída más profunda que el promedio nacional y deja a la provincia en una situación preocupante.
Durante febrero, las ventas en supermercados cayeron un 7,3% interanual en términos reales en Salta, más del doble que a nivel país, donde la baja fue del 3,1%. El dato refleja un ajuste fuerte en el consumo local, donde cada vez cuesta más llenar el chango.
El golpe también se ve en el gasto por persona: cada salteño destinó en promedio $25.317 a compras en supermercados, muy por debajo de la media nacional. Este dato ubica a la provincia en la mitad baja del ranking y expone una pérdida clara del poder de compra.
A pesar de que se registraron más de un millón de operaciones en el mes y un ticket promedio cercano a los $35.399, el movimiento no alcanza para revertir la tendencia: se compra menos cantidad, aunque se gaste lo mismo o más.
El panorama se repite en los shoppings. A nivel nacional, las ventas cayeron un 2,1% interanual en términos reales, aunque la facturación subió por efecto de los precios. En el Norte argentino, donde está Salta, el consumo también aparece rezagado, con menor volumen de ventas frente a otras regiones.
En este contexto, el uso de tarjeta de crédito se consolida como principal medio de pago, superando el 40% de las operaciones, lo que deja en evidencia cómo las familias estiran gastos para poder sostener consumos básicos.

