Una investigación impulsada por la Fundación Aljibe encendió alarmas tras detectar concentraciones de mercurio casi 40 veces superiores a los parámetros previstos, en muestras profundas tomadas en el dique Cabra Corral por un equipo de buzos, novedad que generó fuerte preocupación social e institucional sobre la calidad del agua del embalse, motivando la necesidad de ampliar las muestras en distintas áreas y profundidades del espejo hídrico para conocer la escala real del problema.
Sobre el hallazgo en el dique, el biólogo e investigador Enrique Derlindati habló con Radio LUP Salta y remarcó la gravedad del panorama expuesto, a la vez que detalló que el metal detectado representa una amenaza crítica para la salud pública, debido a su alta toxicidad en el medio ambiente.
Primero, en relación con el peligro concreto que implica este elemento en el cuerpo humano y la urgencia de confirmar las cifras obtenidas, el investigador analizó el impacto biológico: "La presencia de mercurio es sumamente grave, porque es uno de los componentes más tóxicos dentro de los metales pesados y genera principalmente un daño neurológico irreversible y acumulativo", afirmó.
Respecto a la transmisión del contaminante a través de la fauna hídrica y el riesgo para quienes consumen ejemplares pescados del embalse, explicó la dinámica de la red alimentaria. "El mercurio se bioacumula y se concentra a lo largo de las redes tróficas, por lo que si los humanos consumen peces que poseen mercurio van a incorporar ese metal, haciendo necesario hacer una trazabilidad del pejerrey en comercios y restaurantes", indicó.
Asimismo, sobre la viabilidad técnica para sanear las áreas afectadas y el costo económico de intervenir el lecho del dique, el experto remarcó las dificultades operativas de la remediación. "Cualquier proceso de remediación es muy complejo y caro cuando hay sedimentos y barros contaminados, por lo que necesitamos un mapeo completo para saber si el metal está en suspensión, en los peces o fijado en el fondo", explicó Derlindati.
Finalmente, al referirse al rol institucional que debe asumir el Gobierno para responder a la alerta medioambiental y monitorear a la población expuesta, el especialista instó a una acción coordinada entre ministerios. "El Estado debe controlar el vertido de efluentes, fiscalizar la pesca y realizar mediciones de mercurio en sangre a los residentes de la zona, requiriendo una articulación que deje de lado el trabajo estanco de los organismos", concluyó el investigador.

