La receta de la abuela y el sueño de la facultad: Brandon vende sopa paraguaya en el barrio Miguel Ortiz para poder estudiar

La receta de la abuela y el sueño de la facultad: Brandon vende sopa paraguaya en el barrio Miguel Ortiz para poder estudiar

Brandon tiene 20 años y, de martes a domingos, se instala con una silla plástica, una conservadora y un cartel hecho a mano en la esquina de Juan de Matienzo y Zuviría, en el Barrio Miguel Ortiz. Allí, entre las 12 y las 15, vende bandejas de sopa paraguaya a $7.000.

Pero detrás de cada una hay mucho más que una comida casera: está la receta de su abuela y el sueño de poder comenzar una carrera. En diálogo con InformateSalta, contó cómo nació este pequeño emprendimiento que busca convertirse en el primer paso hacia su futuro.

"Es la receta de mi abuela, receta original de Paraguay”, contó Brandon. Su tío, con quien vive, es una de las personas que lo acompaña en este camino y lo ayuda con la elaboración, el traslado de la conservadora y el cartel que ocupa gran parte de la esquina. Incluso ya tienen pensado ampliar la propuesta: “La semana que viene sumamos tamales y humitas”, adelantó.

Brandon tiene pocas palabras, pero cuando habla de sus planes queda claro que tiene muy presente hacia dónde quiere ir. “Quiero estudiar Ingeniería, Arquitectura o Higiene y Seguridad”, contó a InformateSalta. Para poder hacerlo necesita juntar dinero para la inscripción, y por eso decidió transformar una receta familiar en una manera de generar sus propios ingresos y acercarse, bandeja a bandeja, a ese objetivo.

Cada jornada llega con la conservadora llena y la expectativa de regresar a casa con todo vendido. Este viernes, cerca de las 14:40, una mujer bajó de su vehículo y se llevó la última bandeja que quedaba. Fue el cierre perfecto para la jornada y Brandon no pudo ocultar su emoción: “Hoy se llevaron todo”, dijo con una sonrisa.

Su puesto es sencillo, pero detrás de esa silla plástica hay un enorme esfuerzo. Entre trabajo, recetas familiares y proyectos, su tío y él buscan que cada venta sirva para algo más que llevar comida a una mesa: que ayude a Brandon a llegar a un aula universitaria.

Todavía no sabe si finalmente elegirá Ingeniería, Arquitectura o Higiene y Seguridad. Lo que sí sabe es que quiere estudiar y que está dispuesto a trabajar para conseguirlo. Mientras tanto, seguirá llegando de martes a domingos a esa esquina de la zona norte, con una conservadora, un cartel hecho a mano, la receta de su abuela y un sueño que, de a poco, empieza a tomar forma.

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