El sueldo bruto promedio llegó a $1.828.080 en mayo, pero su crecimiento quedó por debajo de la inflación del NOA. Los mayores retrocesos se registraron en servicios empresariales, hotelería, gastronomía y comercio minorista.
El sueldo bruto promedio llegó a $1.828.080 en mayo, pero su crecimiento quedó por debajo de la inflación del NOA. Los mayores retrocesos se registraron en servicios empresariales, hotelería, gastronomía y comercio minorista.
El salario de los trabajadores privados registrados de Salta continúa perdiendo poder de compra. Durante el último año, el 79% de los empleados formales se desempeñó en actividades cuyos ingresos quedaron por debajo de la inflación.
Según datos correspondientes a mayo de 2026, elaborados por la Secretaría de Trabajo de la Nación, el salario bruto promedio del sector privado salteño alcanzó los $1.828.080. El relevamiento comprende aproximadamente a 129.115 asalariados.
Aunque los ingresos tuvieron una mejora nominal del 31,8% en un año, durante el mismo período los precios en el NOA aumentaron un 36%. Esa diferencia provocó una caída del salario real del 3,1%.
El deterioro también aparece al ampliar el período analizado. Desde noviembre de 2023, los trabajadores privados registrados de la provincia acumulan una pérdida del 3,5% en su poder adquisitivo.
Solo dos sectores consiguieron ganarle a la inflación
Entre las 15 principales actividades económicas de Salta, únicamente dos lograron una mejora salarial real durante el último año. El transporte automotor encabezó el reducido grupo con un crecimiento del 4,9%, seguido por la agricultura y la ganadería, con una recuperación del 1,1%.
En el resto de los grandes rubros, los aumentos salariales resultaron insuficientes para compensar el avance de los precios. Los servicios prestados a empresas registraron el peor resultado, con una caída real del 10,2%. Esta actividad reúne a 9.923 trabajadores e incluye tareas de limpieza, seguridad privada y servicios profesionales.
La hotelería y la gastronomía perdieron un 8,6% frente a la inflación, mientras que el comercio minorista retrocedió un 5,8%. También cayeron los salarios reales de la industria de alimentos y bebidas, la enseñanza privada, la venta de vehículos y combustibles y el sector sanitario.
La construcción perdió salarios y puestos de trabajo
La construcción terminó el período con una caída salarial real del 2,2%. Además, perdió 1.185 empleos registrados, lo que representa una reducción del 8,3% en su cantidad de trabajadores formales. La minería no metalífera también sufrió un descenso real del 2,2%, pese a que continúa encabezando el ranking de los salarios más elevados entre los principales sectores económicos de la provincia.
Las diferencias pueden ser importantes incluso dentro de una misma actividad. En el comercio minorista, las farmacias y perfumerías consiguieron una mejora real del 1,8%, pero los trabajadores de almacenes y fiambrerías perdieron un 14,1%. En la seguridad privada, el retroceso llegó al 13,4%.
La mayoría cobra menos que el promedio provincial
El informe también expone una fuerte brecha entre las diferentes actividades. El 72,6% de los trabajadores privados registrados se encuentra empleado en sectores cuyo salario está por debajo del promedio provincial de $1.828.080. Además, uno de cada tres asalariados trabaja en actividades donde la remuneración no alcanza siquiera el 75% de ese promedio.
La minería no metalífera registró en mayo el salario bruto promedio más alto, con $5.379.350. En el otro extremo se ubicó la enseñanza privada, con $1.041.124. Esto significa que la remuneración promedio del sector minero supera en más de cinco veces a la de los trabajadores de la educación privada.