El regreso del crédito hipotecario podría generar un efecto directo sobre el mercado inmobiliario de Salta: más compradores y una recuperación progresiva de los precios de las propiedades. Así lo analizó Juan Martín Biella, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Salta, quien consideró que las nuevas herramientas anunciadas por el Gobierno nacional pueden marcar un punto de inflexión para un sector que venía atravesando un escenario “bastante oscuro” por la falta de financiamiento.
“Eso es una cuestión de oferta y demanda. Obviamente que despacito, pero sí se van a ir recuperando precios”, explicó Biella al referirse a lo que podría ocurrir con los valores de los inmuebles si aumenta la cantidad de personas que pueden acceder a un crédito.
El dirigente sostuvo que el primer impacto podría darse especialmente en el mercado de propiedades usadas, donde actualmente existe una importante diferencia de precios respecto de las unidades nuevas. Según ejemplificó, una propiedad en Tres Cerritos que anteriormente podía rondar los USD 150.000, actualmente puede conseguirse por unos USD 100.000 o USD 110.000, dependiendo de sus características.
Biella incluso marcó una brecha mayor entre las propiedades nuevas y las usadas. “Si el nuevo está en 2.000 dólares, la vivienda en oferta nueva, en usado puede estar en orden de 800”, señaló. En este contexto, consideró que el escenario actual puede representar una oportunidad para quienes tienen capacidad de ahorro y buscan comprar antes de que una eventual recuperación de la demanda empuje los precios hacia arriba.
La expectativa del sector está vinculada a la cantidad de créditos que podrían comenzar a circular. Biella estimó que, por una cuestión proporcional a la población, Salta podría acceder inicialmente a entre 500 y 600 créditos hipotecarios para primera vivienda. “Es algo muy positivo”, sostuvo, aunque aclaró que se trata de un primer paso.
Según explicó, el esquema contempla créditos de hasta USD 200.000, mientras que en Salta estima que el monto promedio podría ubicarse entre USD 70.000 y USD 100.000, debido al nivel de ingresos de los grupos familiares de la provincia. El préstamo requeriría, además, un anticipo que podría ubicarse entre el 20% y el 30% del valor de la propiedad.
Para quienes actualmente alquilan, Biella planteó que la venta de un vehículo podría convertirse en una alternativa para reunir parte del anticipo. “Hay mucha gente que hoy alquila que quizás entregando su auto de anticipo, vendiéndolo por supuesto, entregando el anticipo del 20 al 30 por ciento va a poder tomar créditos”, señaló.
Si efectivamente aumenta la cantidad de compradores, el razonamiento del sector es que el mercado podría comenzar a absorber el stock disponible y, progresivamente, generar una recuperación de los valores. El fenómeno podría comenzar en las propiedades usadas y posteriormente trasladarse a las unidades nuevas, especialmente si el crédito también alcanza al sector de la construcción.
Biella consideró que ese sería el escenario ideal: que los créditos para vivienda generen movimiento en las operaciones inmobiliarias y que, en una segunda etapa, aparezcan líneas destinadas a construir. De esta manera, el financiamiento podría generar un circuito que involucre a compradores, vendedores, desarrolladores y empresas constructoras.
Sin embargo, el dirigente remarcó que el momento actual podría ser particularmente conveniente para quienes están en condiciones de comprar, justamente porque los precios de los usados todavía se encuentran por debajo de los valores que tenían años atrás. La posibilidad de acceder a financiamiento podría cambiar ese escenario si aumenta la demanda.
El otro punto que puede resultar determinante es la documentación de las propiedades. Biella advirtió que quienes pretendan vender deberán tener la titularidad y los planos correctamente actualizados, ya que cualquier irregularidad puede complicar o directamente impedir que el inmueble sea aceptado como garantía para un crédito hipotecario.
El dirigente inmobiliario estimó que las nuevas líneas podrían comenzar a estar disponibles en los próximos 60 o 70 días, aunque el alcance final dependerá de la implementación del esquema anunciado por el Gobierno.
Así, el mercado inmobiliario salteño podría entrar en una nueva etapa: el crédito puede devolver capacidad de compra a parte de la clase media, aumentar la demanda y, como consecuencia, comenzar a empujar lentamente los precios hacia arriba. Para quienes ya cuentan con ahorros y están evaluando comprar, Biella entiende que la actual diferencia entre los valores de las propiedades usadas y las nuevas puede representar una oportunidad antes de una eventual recuperación del mercado.

