Un importante procedimiento contra el narcotráfico se llevó a cabo en el norte de la provincia de Salta, donde efectivos de Gendarmería Nacional Argentina secuestraron más de 61 kilos de cocaína, armas de fuego y municiones en una zona rural cercana a la Ruta Provincial 140. En el marco del operativo, un menor de edad de nacionalidad boliviana fue demorado y puesto a disposición de la Justicia federal.
El despliegue fue realizado por personal de la Sección Núcleo del Escuadrón 52 Tartagal, en el departamento General San Martín, una región estratégica por su cercanía con la frontera y que históricamente ha sido escenario de distintos procedimientos vinculados al narcotráfico en Salta. El hallazgo se produjo durante un patrullaje motorizado preventivo, en una zona de monte donde los uniformados advirtieron indicios que llamaron su atención.
Según se informó oficialmente, los gendarmes detectaron huellas recientes sobre un camino vecinal conocido como Porcelana, además de ramas quebradas y señales claras de desplazamiento reciente. Ante esa situación, decidieron descender de los móviles y avanzar a pie para seguir el rastro en el monte.
A medida que se internaban en la zona, divisaron a cinco personas que se encontraban en el lugar. Al advertir la presencia de la fuerza federal, los sospechosos emprendieron la huida en distintas direcciones, intentando perderse entre la vegetación. En medio de la persecución, los efectivos lograron demorar a uno de ellos: se trataba de un menor de edad, de nacionalidad boliviana, que llevaba consigo una mochila y una pechera táctica.
Al momento de la requisa, los uniformados constataron que el joven portaba un arma de fuego cargada, lo que elevó la gravedad del procedimiento. De inmediato se solicitó apoyo a otras secciones de Gendarmería para reforzar el operativo y realizar un rastrillaje exhaustivo en la zona.
El despliegue permitió localizar cuatro mochilas adicionales y tres pecheras tácticas más, que habían sido abandonadas durante la fuga. En el interior de los bultos se encontraron panes compactos de cocaína, cuyo peso total superó los 61 kilos. Además, se secuestraron armas de fuego y municiones, lo que da cuenta del nivel de organización y del riesgo que implicaba el traslado de la sustancia.
La droga estaba acondicionada para su transporte a pie, una modalidad habitual en sectores rurales del norte salteño, donde las organizaciones criminales utilizan senderos alternativos y caminos vecinales para intentar eludir los controles sobre rutas nacionales y provinciales. La Ruta Provincial 140 y los caminos aledaños forman parte de corredores que, por su geografía y extensión, son monitoreados de manera constante por fuerzas federales.
Tras el hallazgo, se dio intervención a la Fiscalía Federal con competencia en la zona, que ordenó el secuestro de la totalidad de la sustancia, las armas y las municiones, así como la realización de las pericias correspondientes para confirmar el tipo y pureza de la droga incautada. El menor demorado quedó supeditado a la causa, bajo las disposiciones que establece la legislación vigente para este tipo de situaciones.
El procedimiento representa un nuevo golpe al narcotráfico en Salta, una provincia clave en el mapa del tráfico de estupefacientes en Argentina debido a su ubicación geográfica y su extensa frontera internacional. En los últimos años, Gendarmería Nacional y otras fuerzas federales han intensificado los operativos en zonas rurales, pasos no habilitados y rutas estratégicas del norte provincial.
Fuentes vinculadas a la investigación indicaron que se trabaja para identificar al resto de las personas que lograron escapar durante el operativo. No se descarta que formen parte de una organización dedicada al transporte de droga desde la frontera hacia distintos puntos del país. La presencia de armas y pecheras tácticas refuerza la hipótesis de que se trata de un grupo con cierto grado de estructura y logística.
En el departamento General San Martín, especialmente en áreas cercanas a Tartagal, Aguaray y Salvador Mazza, los operativos antidroga son frecuentes debido a la cercanía con Bolivia. El traslado de cargamentos a través de caminos rurales, sendas en el monte y pasos informales es una de las modalidades más utilizadas por las bandas para intentar sortear los controles.
El secuestro de más de 61 kilos de cocaína no solo implica un fuerte impacto económico para las organizaciones criminales, sino que también representa una cantidad significativa que se evita que llegue al circuito de comercialización. De acuerdo con estimaciones habituales en este tipo de causas, el valor de la droga se multiplica considerablemente a medida que avanza en la cadena de distribución.
La investigación continuará en los próximos días con el análisis de los elementos secuestrados, pericias balísticas sobre las armas incautadas y el entrecruzamiento de información para determinar posibles conexiones con otras causas en trámite en la Justicia federal. También se buscará establecer el destino final que tenía el cargamento.
El procedimiento vuelve a poner en foco la complejidad del combate contra el narcotráfico en el norte argentino y la importancia de los patrullajes preventivos en zonas rurales. En este caso, un detalle aparentemente menor —huellas frescas y ramas quebradas— fue el punto de partida para un operativo que terminó con un importante secuestro de droga, armas y municiones en el territorio salteño.
Mientras la causa avanza en el ámbito federal, el menor demorado y el material incautado permanecen bajo custodia judicial. Las autoridades continúan trabajando para dar con los demás involucrados y desarticular la estructura detrás del transporte de la sustancia ilícita en la provincia de Salta.
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