En el norte de Salta una mujer wichí pidió protección tras un ataque racista en Fortín Dragones

En el norte de Salta una mujer wichí pidió protección tras un ataque racista en Fortín Dragones

Diana Ferreyra denunció que fue golpeada, arrastrada y escupida en medio de un conflicto por un terreno en el norte salteño. Aseguró que existe una orden de restricción que no se cumple y reclamó la intervención urgente de la Policía y la Justicia.

El pedido de auxilio de Diana Ferreyra, integrante del pueblo indígena Wichí y vecina de Fortín Dragones, expuso una grave denuncia por violencia, discriminación y falta de protección estatal en el departamento San Martín.

En diálogo con N&N por Aries, la mujer relató que fue víctima de una agresión que definió como una tortura, y aseguró que actualmente permanece escondida por miedo a nuevas represalias.

“Me torturaron. Estoy escondida, tengo miedo”, expresó Ferreyra.

Así describió el ataque que, según denunció, incluyó golpes, escupidas, mordeduras, patadas e insultos racistas.

La vecina sostuvo que la agresión se produjo en el marco de un conflicto por un terreno ubicado en la entrada del pueblo, del cual aseguró ser poseedora mediante un acta firmada por un juez de paz desde 2024.

Según su relato, el conflicto se agravó cuando comenzó a construir su vivienda. “Me decían que los matacos no podíamos vivir ahí, que me vaya a mi misión”, contó. Durante la entrevista se aclaró que “mataco” es una denominación despectiva utilizada históricamente contra integrantes del pueblo Wichí.

Ferreyra identificó a un hombre como responsable de haber promovido el ataque y aseguró que la persona denunciada tiene una orden de restricción que no estaría cumpliendo.

“Lo que solicito es que se cumpla, porque es violento”, reclamó la mujer, quien pidió que actúen la Justicia y la Policía para garantizar su seguridad y la de su familia.

También denunció que en la agresión participaron adolescentes y que los adultos las habrían incitado a atacarla. “Los mismos padres los incitaban a golpear, a discriminar, a torturarme”, afirmó.

La mujer relató que terminó con lesiones en las costillas, dedos entablillados y cuello ortopédico. Además, aseguró que su hijo de 16 años no está asistiendo al colegio por temor a que le hagan daño.

“Lo único que me queda es mi hijo vivo. Tiene que estar la Justicia, tiene que estar la Policía, porque para eso están”, expresó.

Ferreyra vinculó el trasfondo del conflicto con el pedido de justicia por la muerte de su hijo de 6 años, ocurrida en diciembre de 2023 en un siniestro vial. Según afirmó, las personas involucradas en la agresión tendrían relación familiar con el conductor del camión que provocó la muerte del niño.

La mujer también cuestionó la falta de respuesta policial. Aseguró que realizó denuncias previas, que pidió presencia de efectivos y que llamó al 911, pero que la asistencia no llegó a tiempo.

“Fui más de cinco veces al destacamento. Dragones es rechiquito y la Policía no llegaba nunca”, sostuvo.

 

 

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