El sacerdote advirtió que el colegio de Alfarcito, que funciona con cuota cero, atraviesa dificultades para sostenerse. La institución permite que chicos del cerro puedan estudiar sin abandonar sus comunidades.
El padre Walter Medina, sacerdote de Alfarcito, advirtió que el colegio de la comunidad necesita ayuda para seguir abierto y sostener su tarea educativa en los cerros salteños.
La institución funciona con cuota cero y recibe a jóvenes de parajes alejados, que de otra manera deberían dejar sus comunidades para continuar la secundaria.
“Si no tenemos cómo subsistir, se cierra el colegio”, señaló el sacerdote en Agenda Abierta.
Educar para que los chicos no se vayan
Medina recordó que la obra fue impulsada por el padre Chifri con un objetivo claro: promover el arraigo y evitar que las familias del cerro tengan que migrar por falta de oportunidades.
“El padre Chifri hizo un colegio del cerro para los chicos del cerro”, destacó.
Los estudiantes no pagan cuota y reciben acompañamiento integral, alimentación y apoyo para poder completar sus estudios.
Un sostenimiento cada vez más difícil
El sacerdote explicó que el colegio se sostiene con el aporte de donantes, empresas y el Estado, aunque reconoció que el contexto económico volvió más difícil garantizar los recursos.
También contó que todavía gestionan la renovación del convenio que permite sostener la cuota cero.
Una obra que sigue viva
Medina remarcó que incluso egresados del colegio colaboran hoy como padrinos para que otros jóvenes puedan estudiar.
Para Alfarcito, el colegio no es solo una institución educativa: es una herramienta concreta para que los jóvenes puedan crecer sin abandonar su lugar de origen.

