El transporte de personas con discapacidad atraviesa una situación cada vez más difícil en Salta por el aumento de los costos, los bajos valores de las prestaciones y las demoras en los pagos de algunas obras sociales.
Así lo advirtió Ademar Anachuri, presidente de la Asociación de Transportistas de Personas con Discapacidad de Salta, quien sostuvo que el sector viene soportando durante meses una situación económica complicada.
En la oportunidad, remarcó que los transportistas deben afrontar gastos que no pueden postergar, mientras que los pagos de algunas obras sociales llegan con demoras de hasta varios meses. “Es realmente muy complicado sostener el transporte de discapacidad”, afirmó.
Uno de los principales problemas, según señaló, es la diferencia entre lo que cuesta prestar el servicio y lo que reciben los transportistas. “Hoy el transporte de discapacidad no solo trabaja de transporte. Hacen de todo como puedan para sostener y seguir trabajando”, expresó en Sin Vueltas, de InformateSalta.
Anachuri puso como ejemplo el valor del combustible y el pago por kilómetro. Según indicó, actualmente un litro de combustible ronda los $2.500, mientras que el transporte recibe alrededor de $900 por kilómetro. “Estamos desfasados completamente entre lo que vale un litro de combustible y lo que nos pagan un kilómetro de discapacidad”, sostuvo.
A esto se suma el costo de los seguros. El dirigente explicó que un transportista de discapacidad debe afrontar tres coberturas: una para pasajeros transportados y no transportados, otra correspondiente al chofer y un seguro de caución. Como referencia, señaló que solo este último ronda los $410.000 anuales y que el seguro para pasajeros cuesta aproximadamente $500.000 por año.
Pero el problema no termina en los costos. Anachuri aseguró que algunas obras sociales llegan a pagar con 60 o 90 días de demora y mencionó situaciones todavía más extensas. “Hemos llegado a tener nueve meses de demora en los pagos”, afirmó al referirse a prestaciones vinculadas con organismos como Incluir Salud y PAMI.
Según explicó, esas demoras obligaron en algunos momentos a suspender el servicio para determinados afiliados porque los prestadores no cuentan con recursos suficientes para mantener durante meses una actividad que requiere gastos permanentes.
“Nosotros hacemos un trabajo tremendo. Yo hace 20 años que hago transporte en discapacidad”, señaló Anachuri, y remarcó que durante años los transportistas continuaron trabajando pese a acumular meses de pagos pendientes. Sin embargo, advirtió que llega un punto en el que tampoco cuentan con dinero para afrontar el combustible.

