FIFA le entregó el Mundial a Estados Unidos: la sede, las pausas y ahora le quitó la tarjeta roja al goleador de ese país

FIFA le entregó el Mundial a Estados Unidos: la sede, las pausas y ahora le quitó la tarjeta roja al goleador de ese país

En los últimos 15 años, la relación de Estados Unidos con FIFA cambió. Primero le entregó la sede, después la publicidad y, ahora, el 5 de julio de 2026 le entregó hasta el reglamento.

La FIFA le entregó el Mundial y todo lo que eso representa a Estados Unidos. Esa proclama tomó forma en el momento en el que se decidió que el Mundial 2026 se iba a jugar en América del Norte. Estados Unidos tiene la Copa del Mundo y, además, se le sumaron Canadá y México: pero lo fuerte está en el país de Donald Trump. Con la decisión de este domingo, Gianni Infantino destruyó por completo lo único que, más o menos, quedaba en pie dentro del fútbol: el reglamento. A pedido del presidente estadounidense, le sacó una sanción a un jugador que fue expulsado. 

A riesgo de ser grandilocuente, la situación que ocurrió con Folarin Balogun es el escándalo más grande de la historia de los mundiales modernos. El jugador de Estados Unidos le pegó una patada a Tarik Muharemovic. En principio el árbitro no cobró nada pero después, a instancias del VAR, el brasileño Raphael Claus decidió expulsar al delantero -y figura- estadounidense. La roja fue polémica: hay que decirlo. Sin embargo, la decisión del árbitro estuvo tomada y, como ocurrió con miles de fallos arbitrales erróneos, la sanción se cumple. En este caso, la FIFA cambió por completo ese flujo y no dijo que la roja estuvo mal sacada sino que "suspendió la sanción". Básicamente: una "libertad futbolística condicional" y podrá jugar ante Bélgica. 

La entrega del fútbol a Estados Unidos tiene varias aristas. Y varios momentos. Algunos pueden señalarlo el día en el que el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI, en mayo de 2015, detuvo a cientos de dirigentes de la FIFA a través del "FIFA Gate". En aquel entonces hubo varias investigaciones en la que se expuso una red global de sobornos, fraude y lavado de dinero. En 2008, la FIFA que, en aquel entonces estaba dirigida por Joseph Blatter decidió que las sedes del Mundial 2018 y 2022 iban a ser designadas al mismo tiempo. Estados Unidos empezó a trabajar para una candidatura gigante con la idea de que se podía quedar con alguno de los dos mundiales. Sin embargo, en diciembre de 2010, la FIFA designó a Rusia, como se esperaba, pero después sorprendió con Qatar para 2022. Desde ese momento se objetó la elección por posibles sobornos. Cinco años más tarde cayó esa investigación que dio vuelta la FIFA por completo y, un año más tarde, se eligió a América del Norte como sede mundialista de 2026.

Desde entonces , la FIFA empezó a tener una cercanía cada vez más grande hacia Estados Unidos. El viraje después tuvo sus puntos más cercanos con la presencia de Donald Trump. En los últimos años, las relaciones entre Infantino y Trump se volvieron cada vez más cercanas. Incluso, la FIFA empezó a servir como un maquillaje a las intervenciones bélicas de Estados Unidos y los problemas geopolíticos de ese país. Desde ya, por ejemplo, no permitió que Rusia compita en eliminatorias o en torneos luego de la guerra con Ucrania. Esa sanción empezó a levantarse a días del Mundial cuando permitió a Rusia jugar un Sub-17. Por otro lado, el propio Infantino fue hasta la Junta de la Paz, lugar en el que habló de Gaza y en el que Trump anunció un "plan de recuperación" que, entre otras cosas, tiene la intención principal de desarrollos inmobiliarios de sus propias empresas. 

A esto, además, hay que sumarle el otorgamiento del "premio FIFA de la paz", una mención insólita en medio de la guerra contra Irán; los permisos para echar a un árbitro somalí de la competencia porque no lo dejaron entrar al país; de las visas denegadas a decenas de dirigentes y fanáticos de selecciones que Estados Unidos considera "peligrosas"; y de los maltratos a la selección iraní, a quien no dejaron entrar al país más de dos días cuando tenía organizado los encuentros allí. También se le tiene que sumar la entrega absoluta del reglamento al dividir al fútbol en cuatro partes y el medio tiempo de 25 minutos que se verá en la final para todos aquellos fanáticos estadounidenses que tienen problemas de atención en los partidos largos. La FIFA entregó cada una de esas situaciones. 

Este domingo, ya de forma definitiva, la FIFA entregó lo último que le quedaba: una roja. Al día siguiente, Marco Rubio, secretario de Estado, aseguró que a "Estados Unidos lo habían jodido". Y luego agregó: “Tiene que haber un proceso de apelación para eso. Probablemente ya sea demasiado tarde para eso, ¿no?”. Los medios AP y New York Times confirman que la Casa Blanca se comunicó con la FIFA a pedido de Donald Trump para levantarle la sanción a Balogun. Y la FIFA lo hizo: entregó una libertad condicional. En algún punto, las ganas de seguir viendo el Mundial están. La pelotita domina la mente, incluso, de este autor. En medio de las peleas entre Francia y Paraguay por el estilo de juego, de los comentarios y de las peleas futbolísticas que no tienen por qué salir de ese espectro, aparece este mamarracho. En definitiva es como dijo Rudy García, técnico de Bélgica, “No estamos defendiendo a la selección nacional ni a la federación, estamos defendiendo al fútbol y la integridad”. La integridad de un deporte que está más manchado que nunca y a plena luz del día.

Información de El Destape 

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